¿Qué hago cuando mi mordedor llega a casa?
Ha llegado tu BOW. Lo sacas del paquete, se lo enseñas al perro y… puede que se lance a por él. O puede que lo mire, se acerque un poco y pase de largo. Las dos cosas te dan información. La primera sesión sirve para descubrir qué le gusta y desde qué distancia se siente cómodo jugando contigo.
Empieza fácil
Busca un sitio tranquilo, con espacio para mover el mordedor. Déjalo desplazarse cerca del suelo, alejándose un poco del perro, y observa si quiere seguirlo. Si se acerca, deja que lo atrape. Acompaña sus movimientos, mantén una tensión cómoda y dale oportunidades de llevarse el juguete.
Empieza con una sesión corta. Si se aparta, se queda quieto o pierde interés, baja la intensidad o termina. No hace falta insistir hasta que lo coja: podéis probar de nuevo en otro momento.
Si le cuesta cogerlo, mira dónde estás tú
A veces el problema está en nuestra posición. Nos agachamos sobre el perro, metemos el mordedor debajo de su cara y, sin querer, ocupamos el espacio que necesita para entrar al juego. Ponte de lado, evita inclinarte encima de él y mueve el BOW a una distancia cómoda. Mira si con ese cambio se anima a seguirlo y atraparlo.
También puedes variar el movimiento o dejarle más tiempo para observar. Que no lo coja en el primer intento no significa necesariamente que no le guste el mordedor.
¿Qué es el área crítica de un perro?
Llamamos área crítica al espacio alrededor del perro a partir del cual la proximidad de una persona, otro perro o un objeto puede resultarle incómoda. Puede apartarse, tensarse, dejar de jugar o intentar recuperar distancia. No tiene un tamaño fijo: cambia según el individuo, el lugar, lo que ha vivido y cómo se encuentra en ese momento.
En el juego, la pista práctica es esta: si se interesa por el BOW desde lejos pero se frena cuando te acercas, prueba a moverlo con más distancia. Para un perro especialmente sensible puedes usar un KRIS enganchado a un extensor de correa, elegir KOWABUNGA ,BENITO o empezar con el PACK AIRE. Deja que sea el perro quien se acerque. Cuando gane comodidad, ajustad la distancia poco a poco.
Si tienes dos BOWs, empieza el intercambio
Juega con uno y, después de un rato, deja de moverlo. Saca el segundo y dale movimiento. Si tu perro decide cambiar, deja que lo atrape y sigue jugando. Así puede descubrir que soltar uno abre la posibilidad de jugar con el otro.
Al principio céntrate en que el cambio sea fácil. Cuando empiece a repetirse con fluidez, podrás añadir la palabra «suelta» justo antes de que abra la boca. Si no cambia, evita arrancarle el mordedor: revisa la distancia, cómo mueves el segundo y si ese momento de juego le está resultando cómodo.
Después de jugar
Revisa el BOW para detectar desgaste, límpialo según su material y guárdalo seco. Está pensado para juego interactivo y entrenamiento, contigo al otro extremo.
Y si la primera sesión ha sido de dos minutos, estupendo. Ya sabes algo más de tu perro. En la siguiente podéis seguir partir de ahí, e ir sumando tiempo de juego poco a poco, recuerda dejarlo la vez que mejor lo hagais, para empezar desde el exito anterior y no desde la frustración.
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