Acabas de adoptar y ya lo has notado: tu cachorro necesita morder. Es pura biología. Con el mordedor adecuado, esa necesidad se convierte en tu mejor herramienta para jugar, educar y crear vínculo; con el equivocado, puede frustrarle o venirle grande.
Te contamos cómo acertar según su tamaño, su edad y su forma de jugar.
Por qué el mordedor es clave cuando es cachorro
Morder es mucho más que jugar: es salud y aprendizaje. Un buen mordedor te ayuda a:
- Calmar y regular: canaliza la ansiedad y baja la sobreexcitación.
- Crear vínculo: jugar contigo te convierte en su fuente de diversión.
- Aprender más rápido: un cachorro motivado por el juego pilla antes las señales.
- Aliviar la dentición: calma las molestias del cambio de dientes y salva tus muebles.
Si quieres entender a fondo la etapa del cambio de dientes y cómo el juego regula sus emociones, te lo contamos aquí: Mordedor para cachorros: cambio de dientes, juego y regulación emocional.
Qué mordedor según tu cachorro
Razas pequeñas y minis: confianza y suavidad
Los cachorros pequeños necesitan materiales que inviten a morder sin asustarles.
- BENITO: cuero de oveja, suave y para bocas pequeñas. Un clásico para empezar.
- KRIS S: su cuerda larga te deja jugar a ras de suelo sin invadir al cachorro más tímido.
- KOWABUNGA: gran superficie de mordida y texturas que despiertan su curiosidad.
Ver mordedores para razas pequeñas
Razas grandes y potentes: resistencia y control
Si tu cachorro ya apunta maneras de mandíbula (pastor alemán, labrador, bull terrier), necesitas algo que aguante los tirones y te proteja las manos.
- KRIS L: con cuerda para dar distancia y control en el tira y afloja de las primeras fases.
- CHISTE L: aro y asa elástica (bungee), resistente y con chispa para cachorros con mucha energía.
- SOL L: doble asa que reparte el tirón y cuida el cuello de tu cachorro, y además fomenta el contacto contigo.
Ver mordedores para perros grandes
Tres consejos para un juego seguro
- Calidad probada: los BOW se fabrican a mano en España con materiales testados por educadores caninos.
- Juega con él, no lo dejes suelto: el mordedor es para jugar contigo. Si lo dejas a su alcance como juguete solitario, acabará hecho trizas.
- Enséñale el "suelta": el intercambio con el mordedor es la forma más divertida de que aprenda a soltar cualquier cosa que pille por la calle (los cachorros son auténticas aspiradoras 😉).
¿Dudas con la talla?
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